Para una Auténtica Navidad; El Pregón y Evangelio de Noche Buena

Ya estamos a un par de días de iniciar el Adviento, 4 semanas de preparación para la Navidad.

Conversando con algunos jóvenes con los que trabajo, constato con tristeza que en algunas familias se pierden las tradiciones para Navidad, como por ejemplo:
* la lectura del evangelio antes de la cena,
la bendición de los alimentos o la oración en familia,
el acostar el niño en el nacimiento/pesebre/belén,
la explicación de la navidad para los más pequeños, 
los villancicos para arrullar al niño.

Estas son algunas de las que conozco y si bien no son obligatorias ni hay que hacerlas todas, al menos alguna de ellas debe preservar el sentido de una de nuestras fiestas más importantes y queridas, aquella en la que recordamos que Dios nos amó tanto que se hizo 100% hombre como nosotros, compartir todo con nosotros, por amor a nosotros y para salvarnos de nuestros pecados: La Navidad.

Por ello, les invito a no tener miedo o vergüenza de volver a proponer alguna de estas tradiciones en sus familias o los grupos en los que celebren Nochebuena o reforzar la que ya tengan. Aún estamos a tiempo de proponerlo, y planearlo junto con nuestra misa de nochebuena.

Les envío el pregón y el evangelio que se suele leer antes de la bendición de los alimentos y la cena. Es muy bonito y muy significativo. El nacimiento de Jesucristo es el parteaguas de la historia humana.

Seguimos en contacto. Les encomiendo en mis oraciones.

Afectísimo en Cristo, H. Alejandro Espejo S., L.C.


¡Venga tu Reino!

El que preside la reunión  lee en voz alta y clara el pregón y el evangelio,
mientras la asamblea de los presentes escucha de pie, atentamente y en silencio:

EL PREGÓN DE NAVIDAD

Hermanos: escuchen la Buena Noticia deesta noche santa.

Miles de millones de años habían pasado,
desde la creación del mundo,
cuando en un principio
Dios creó el cielo y la tierra.

Millones de años desde que Dios creó al hombre,
haciéndolo a su imagen y semejanza,
infundiendo en él
el Espíritu de vida.

Pasados muchos siglos desde que terminó el diluvio
y desde que el Altísimo
había hecho resplandecer el arco iris,
signo de la Alianza de paz.

Dos mil años hacía que Abraham, el padre de los creyentes,
obedeciendo al llamado de Dios,
partió hacia una tierra desconocida
para dar origen al pueblo elegido.

Mil quinientos años desde que Moisés
sacó al pueblo de Israel de Egipto,
guiándolos el Señor de día en columna de nube,
de noche en columna de fuego.

Mil años desde que David un pastor sencillo,
que guardaba los rebaños de su padre Jesé,
fue ungido por el profeta Samuel,
para ser el gran rey de Israel.

En la Olimpíada 194,
en el año 752 de la fundación de Roma,
en el año 42 del Imperio de Octaviano Augusto,
en la sexta edad del mundo.

Jesucristo, Eterno Dios e Hijo del Eterno Padre,
queriendo consagrar el mundo con su misericordiosísimo advenimiento,
concebido del Espíritu Santo, y pasado nueve meses después de su concepción:
nace en Belén de Judá de la Virgen María, hecho hombre.

La Natividad de nuestro Señor Jesucristo según la carne.



Del Evangelio según san Lucas  (Lc 2, 1 y 20)

1 Sucedió que por aquellos días salió un edicto de César Augusto ordenando que se empadronase todo el mundo.
2 Este primer empadronamiento tuvo lugar siendo gobernador de Siria Cirino.
3 Iban todos a empadronarse, cada uno a su ciudad.
4 Subió también José desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por ser él de la casa y familia de David,
5 para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta.
6 Y sucedió que, mientras ellos estaban allí, se le cumplieron los días del alumbramiento,
7 y dio a luz a su hijo primogénito, le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en el alojamiento.
 (aquí se puede hacer una breve pausa para la reflexión y oración personal)
8 Había en la misma comarca unos pastores, que dormían al raso y vigilaban por turno durante la noche su rebaño.
9 Se les presentó el Angel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió en su luz; y se llenaron de temor.
10 El ángel les dijo: «No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo:
11 os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Señor;
12 y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre».
13 Y de pronto se juntó con el ángel una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
14 «Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quienes él se complace».
15 Y sucedió que cuando los ángeles, dejándoles, se fueron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos, pues, hasta Belén y veamos lo que ha sucedido y el Señor nos ha manifestado».
16 Y fueron a toda prisa, y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre.
17 Al verlo, dieron a conocer lo que les habían dicho acerca de aquel niño;
18 y todos los que lo oyeron se maravillaban de lo que los pastores les decían.
19 María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón.
20 Los pastores se volvieron glorificando y alabando a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.


Por el Reino de Cristo a la Gloria de Dios.



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